Casa de las Libélulas

Sobre Nosotros

La historia

Vista del embalse de Entrepeñas desde la terraza

La historia

Hay lugares que no se explican, se sienten

La Alcarria tiene eso. Amanecer espectacular y una luz mágica que cae sobre el embalse a última hora de la tarde, cielos estrellados, olor a tomillo, romero y resina de pino, el silencio que no agobia sino que libera. Casa de las Libélulas nació del convencimiento de que ese tipo de belleza, la quieta, la que no necesita filtros, merece un espacio donde habitarla con calma. No quisimos construir un alojamiento. Quisimos crear un refugio. Lejos del ruido y la contaminación del día a día. Donde el silencio no se busca. Está ahí, esperándote.

La casa llevaba años esperando que alguien la escuchara. La reformamos con cuidado, añadiendo lo que siempre nos hubiera gustado tener: buenas sillas, una cocina de verdad, y una terraza desde la que no querer marcharse.

Las libélulas llevan aquí mucho más tiempo que nosotros. Las vimos el primer verano y decidimos que eran el símbolo perfecto: delicadas pero precisas, siempre cerca del agua.

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